Unción de los enfermos
Convocó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos… Ungieron con aceite a muchos enfermos y los sanaron. (Marcos 6:7, 13)
¿Qué es la Unción de los Enfermos?
El sacramento de la Unción de los enfermos tiene como objetivo fortalecer a quien padece una enfermedad o se encuentra en peligro de muerte por enfermedad o vejez, según el Catecismo de la Iglesia Católica.
Antes del Concilio Vaticano II, este sacramento se llamaba Extremaunción o Extrema Unción, y consistía en la unción en el momento de la muerte. Actualmente, este sacramento, llamado Unción de los Enfermos, se ha ampliado para ofrecer sanación y consuelo en momentos de enfermedad que no suelen llevar a la muerte inmediata.
¿Cómo se celebra el sacramento?
El Catecismo explica: «Como todos los sacramentos, la Unción de los Enfermos es una celebración litúrgica y comunitaria, ya sea en el hogar familiar, en un hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos. Es muy conveniente celebrarla dentro de la Eucaristía, memorial de la Pascua del Señor» (CIC 1517). Quienes reciben la unción deben ser «ayudados por su pastor y por toda la comunidad eclesial, invitada a rodear de modo especial a los enfermos con su oración y su atención fraterna» (CIC 1516).
Esencialmente, la celebración consiste en la unción de la frente y de las manos del enfermo (en el rito romano) o de otras partes del cuerpo (en el rito oriental), acompañada de la oración litúrgica del celebrante (sacerdote u obispo) pidiendo la gracia especial del sacramento. (CIC 1531).
La sanación que se produce mediante este sacramento no es necesariamente física. Si bien creemos que la sanación física puede ocurrir mediante el poder de Dios, la gracia que infunde este sacramento es un recordatorio de la presencia de Dios en nuestro sufrimiento humano.
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